Un año más conmemoramos el aniversario de la Constitución de 1978. De nuevo revisamos dónde estamos hoy y cómo hemos conseguido llegar hasta aquí, disfrutando del período con más derechos, más libertad y más progreso que haya conocido la sociedad española en su historia.

Pues bien, debo reconocer que la reflexión que a continuación os traslado está claramente condicionada por la experiencia que esta misma semana he tenido la oportunidad de vivir al participar en dos charlas sobre nuestra Constitución en los IES de La Flota y Saavedra Fajardo de Murcia. La posibilidad de dirigirme a jóvenes de 17 años, es decir, personas que podrán ejercer su derecho al voto en breve, personas que como yo, han vivido siempre rodeados de libertad y derechos como elementos obvios de nuestras vidas, suscitó en mi la necesidad de buscar un mensaje que ensalzara el proceso de elaboración de nuestra Carta Magna, pero enlazándolo con ese desgraciado fenómeno de la desafección hacia la política por parte de los ciudadan@s, que ellos mismos nos trasladaron.

Dos palabras resumieron mi intervención: consenso y convivencia.

El proceso constituyente tuvo como punto de partida esencial esa primera palabra, consenso,  ese concepto que definió el acuerdo de todas las partes y sensibilidades, que renunciando a sus pretensiones particulares apostaron por un proyecto colectivo de país tras 40 años de Dictadura. La segunda palabra, convivencia, fue fruto de ese consenso tras años de imposiciones y limitaciones, con lo que conseguimos instaurar un Estado de las Autonomías que con sus imperfecciones y con la necesidad de reforma para su mejora, ha permitido desarrollar ese proyecto colectivo e integrador.

Pero este proceso no fue fruto de una casualidad, que el consenso y la convivencia fueran posibles dependió de la voluntad y capacidad de un grupo de personas, POLÍTICOS de todas las ideologías, que lograron conseguir lo que entonces y ahora se revelaba como la salida a una gravísima “crisis política” en la que estaba sumida España tras la oscuridad de la dictadura. “Fueron los políticos y la política los que nos permitieron llegar hasta aquí“, les dije.

Por ello, cuando la política esta en cuestión y los políticos son objeto de la frustración ciudadana que no encuentra respuestas a sus problemas, el proceso constitucional es a mi juicio el espejo en el que debemos mirarnos todos, y reafirmarnos en que la actividad política y los políticos somos los que debemos resolver esta situación, que el consenso en estos tiempos es esencial, porque los ciudadan@s nos piden soluciones y está en juego nuestro futuro como país.

Es nuestra primera obligación y debemos cumplirla.

Tagged with:
 

Comments are closed.