Un año hace desde que Rajoy ganara por mayoría absoluta las elecciones generales. Los acontecimientos, sin embargo, hacen que parezca más tiempo. Aunque un año después toca hacer balance, no conviene olvidar para acertar en la conclusión final que el partido que sostiene al gobierno, el PP, es un partido que no fue capaz de dar ninguna alternativa al anterior gobierno, no dudó en descalificar sin piedad a su país en plena crisis, no dudó en prometer a los ciudadanos que lo resolvería todo en el primer mes de gobierno, y todo ello para cumplir su objetivo fundamental: llegar al poder a cualquier precio engañando a los ciudadanos. Y lo consiguieron.

Dicho esto, este antecedente se revela de vital importancia para proceder a efectuar el balance de este tiempo, un año después de Rajoy.

Los datos cantan y un año después la economía española está peor en todo. No hay ningún indicador que permita a los ciudadanos ver la luz al final de este oscuro túnel que representa la crisis. Más recesión, más paró, más déficit, menos derechos sociales, menos prestaciones y lo que nos anuncian…

Si los datos macro económicos son preocupantes, los importantes, los de la calle, los que describen el estado de la economía de nuestras familias, de los que pierden su empleo, de los que no pueden seguir pagando su vivienda, de los empleados públicos cada vez más castigados, y tantos otros, empiezan a no soportar definitivamente el peso del permanente empobrecimiento y del permanente ahogo al que se les está sometiendo con esta política errónea y absurda del recorte a cualquier precio que aplica la derecha española por orden de la derecha europea.

Pero entre toda esta crisis, un año después de Rajoy, dos cuestiones me parecen especialmente preocupantes. Por un lado, la situación de miles jóvenes que no encuentran empleo y que no ven oportunidad si quiera a medio plazo de poder encontrar un trabajo en nuestro país y, por supuesto, en nuestra Región. Esta dramática realidad que hoy es para ellos lo más importante, es sobre todo un lastre para todos nosotros, pues puede condicionar de forma determinante nuestro futuro como país. Por otro, no contentos con el tremendo ataque al Estado del bienestar que está protagonizando, han iniciado una ofensiva de recortes en los derechos ciudadanos que tanto nos ha costado conseguir, tratando de acallar al que se manifiesta y obstaculizando el acceso de las y los ciudadanos a derechos constitucionales, como el derecho a la tutela judicial efectiva al aplicar tasas desproporcionadas para poder interponer un procedimiento judicial.

Un escenario preocupante un año después de Rajoy, y lo peor es que no parece que vaya a cambiar ni la situación económica ni la actitud prepotente del PP de Rajoy, incapaz de escuchar las alternativas y entablar el correspondiente diálogo con el principal partido de la oposición que representa el PSOE. Deberían rectificar, porque la situación y, sobre todo, la ciudadanía, lo merecen.

Tagged with:
 

Comments are closed.