Desde el franquismo, las mujeres de este país no habían recibido una humillación parecida que la ley del aborto con la que el PP pretende imponer y las expresiones de desprecio con las que cada día se les trata de criminalizar. Juegan con sus vidas, y con los derechos que tanto les ha costado conseguir de manera arbitraria, como si se tratara de menores de edad a las que hay que tutelar.

Esta reforma de ley que se nos trae para la regulación de la interrupción voluntaria del embarazo, es un atentado contra la dignidad y el libre desarrollo físico y psicológico de las mujeres, pero también es un intento de adoctrinamiento, pues nadie es ajeno a que en esta campaña la derecha camina de la mano del clero, con el claro objetivo de restaurar el más feroz confesionalismo.

Con esta reforma quieren hacernos retroceder a todos en el túnel del tiempo, imponiendo esa moral hipócrita que siempre ha caracterizado a la derecha española. La que se rasga las vestiduras cuando una mujer interrumpe su embarazo si peligra su vida o la de su hijo, pero que no se inmuta ante el sufrimiento de las personas cuando dejan de recibir asistencia sanitaria, pierden sus casas, buscan desesperadamente comida en los contenedores, luchan día a día por sobrevivir…

Una derecha que se atrinchera tras su militancia religiosa para darnos lecciones de la ética que ellos no tienen. Esa que practicaron durante décadas permitiendo que sus hijas, sus hermanas o sus mujeres abortaran en clínicas de otros países de nuestro entorno en las mejores condiciones sanitarias y de seguridad. La misma que impusieron a las mujeres menos pudientes para que se desangraran en clínicas clandestinas jugándose la vida y la cárcel como si fueran criminales.

Estos son los valores del PP. Los de machacar con la legislación la autonomía y la integridad de las mujeres. Los de amordazar la dignidad y la libertad humana. Y en justa correspondencia les vamos a responder defendiendo los valores universales de tolerancia, solidaridad y respeto.

Porque esta es una lucha de todas y todos.

Comments are closed.