Que el ferrocarril avanza de forma insuficiente en la Región no es ningún secreto para nuestros ciudadanos. Desgraciadamente hemos tenido que sufrir, una y otra vez, las dificultades en las que se debaten los proyectos para salir adelante, sin que ninguno de ellos haya llegado a finalizarse hasta la fecha. De ahí que las promesas que se han ido desgranando a lo largo de las últimas décadas hayan sido identificadas por la sociedad más como una ilusión que como una realidad tangible.

Conviene recordar, sin embargo, que el camino que han seguido las inversiones para que nuestra línea ferroviaria deje de ser algún día tercermundista, no ha sido homogéneo. Para comprobarlo basta con analizar la evolución del tan traído y llevado proyecto de la Variante de Camarillas, una promesa que venía anunciando el Gobierno regional desde el año 2000, pero que no llegó a plasmarse en los Presupuestos Generales del Estado hasta 2006. Y ello, tras un intenso trabajo argumental y también de persuasión llevado a cabo por el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, que contó con la complicidad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en favor de la Región de Murcia. A tal punto llegó la insistencia de nuestros diputados, que por una trivial chanza entre colegas fueron llamados durante algún tiempo ´los camarillas´.

Pero lo cierto es que este proyecto, cuyo objetivo es acortar considerablemente el viaje a Madrid sobre un nuevo y moderno trazado compatible con la alta velocidad, echó a andar con la muy respetable inversión de más de cien millones de euros. Las obras realizadas en años sucesivos han permitido abordar importantes mejoras en la línea Chinchilla-Cartagena, orientadas a incrementar sus condiciones de seguridad y evitar sucesos dramáticos como los que se habían vivido. Se suprimieron pasos a nivel, se construyeron costosos túneles y viaductos, quedando pendiente el montaje de vía y la renovación de los elementos de superestructura entre las estaciones de Agramón y Cieza, con lo que se daría por finalizada la obra.

Queda muy poco para terminar, el esfuerzo presupuestario merecería la pena, pues es mucho lo que los ciudadanos podrían obtener. Sin embargo, el cambio de Gobierno en la nación ha supuesto un nuevo ´apagón´ en las infraestructuras de nuestra Comunidad Autónoma, dejando en suspenso durante no sabemos cuanto tiempo la puesta en servicio de una línea renovada y segura entre Madrid y Cartagena, y alargando el horizonte de inversiones futuras.

No hay fechas ciertas con las previsiones presupuestarias que a día de hoy conocemos, pero si hay algo indiscutible en todo esto es que los únicos defensores de la patria que antes clamaban por todo y ahora se tragan la pastilla sin agua callan, otorgando su bendición al líder Rajoy en su castigo a la Región. Bien valdrá todo esto un billete a Bruselas.

 

*Artículo publicado el 9 de Noviembre de 2013 en el Diario La Opinión de Murcia.

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2013/11/09/variante-camarillas/512125.html

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