Una nueva amenaza se cierne sobre nosotros y no va de broma. Esta sería la tercera gran sacudida a la que nos somete el Gobierno de Valcárcel y nos lo anuncian como ellos saben, con las “delicadas” formas del Portavoz Ballesta de por medio, con ese típico escarceo al que nos tienen tan acostumbrados desde el PP del “si pero no”, para que finalmente caigan a plomo sobre nuestras cabezas nuevos recortes, provocados por la nefasta gestión económica de este gobierno.

Ese es el guión que nuevamente parecen seguir cuando advierten que se acometerán nuevos ajustes del gasto público por la desviación del déficit al cierre de 2012 aunque  nos dicen que “no se plantea en la prestación de servicios, aunque otra cosa son los servicios públicos”. Por si alguien no lo ha pillado, puntualizan que lo importante “más que los servicios públicos son los derechos públicos”.

No hay que hacer muchas cábalas para entender en que dirección se dirige el “análisis y diseño de las medidas a adoptar”, que para colmo aseguran se tomarán con “transparencia y diálogo”. De lo primero no nos cabe la menor duda, porque es así como vienen actuando a través de la naturlaidad de las leyes y decretos que han venido aprobando. En cuanto a lo segundo, dudo que a estas alturas recuerden lo que significa.

Detrás de la retórica del Consejero Ballesta hay un verdadero aviso de turbulencias, es decir, abrochense los cinturones señoras y señores que vienen más curvas, que vamos de camino a una más que probable privatización se servicios públicos y a un recorte sobre el recorte que se visualizará en una segunda entrega.

La fórmula es clara: Con la crisis como excusa que enmascara 17 años de mala gestión, se instaura una política de reducción del déficit a costa del recorte en los presupuestos sociales,un drástico recorte de plantillas, una clamorosa reducción de la calidad los servicios públicos, su encarecimiento y la clara vinculación entre estas decisiones políticas e intereses empresariales. Y para cerrar el círculo, una acusada subida de los impuestos sobre las rentas del trabajo a costa de exonerar a las grandes fortunas de una fiscalidad más equitativa y rentable, Bárcenas incluido.

Aun no sabemos lo que preparan, pero es posible que lo que se avecina, el nuevo hachazo anunciado recaiga sobre la privatización de servicios no asistenciales (limpieza, comida, etc.), nuevos conciertos con la sanidad privada a costa de cerrar o minimizar servicios públicos, supresión de servicios sociales públicos, reducción de sueldos de empleados públicos, más interinos a la calle… En definitiva,  lo que se avecina es muy probablemente, un nuevo atentado contra los la obligatoriedad, continuidad y calidad de los servicios públicos en los que se sustentan derechos fundamentales de los ciudadan@s.

Si es así, no nos quedará otra que ponernos enfrente junto a tantas personas que se sienten avasalladas por esta deriva injusta y despótica del PP.

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