Esta palabra representa un código de emergencia utilizado internacionalmente como llamada de auxilio, derivado del francés m’aider y que se traduce como “ayúdenme”. Es utilizada como llamada de socorro en muchos ámbitos, tales como la marina mercante, las fuerzas policiales, la aviación, las brigadas y las organizaciones de transporte, aunque a los aficionados al cine les sonara mas por haberla escuchado en un sinfín de películas. Un apunte añadido a la curiosidad, esta llamada hecha tres veces significa peligro inminente.

Pues en eso estamos con el aeropuerto internacional de la Región de Murcia, en alto riesgo de fracaso inminente.

Aunque los murcianos estamos asistiendo perplejos a la contienda que el Gobierno Regional sostiene con la concesionaria del aeropuerto de Corvera, esta trifulca es para nuestra desgracia la “crónica de una muerte anunciada”. Lo es desde el momento en el que se produjo el divorcio entre el Gobierno de Aznar y el de Valcárcel cuando el primero decidió la construcción de una segunda pista en el Aeropuerto de San Javier en paralelo a la apuesta del PP regional por un aeropuerto de gestión privada. Y se agudiza aún más cuando el presidente murciano decidió respaldar con un aval público de 200 millones de euros los compromisos financieros de Aeromur con el fin principal de mantener viva su apuesta personal. Una apuesta que tiene visos de acabar aún peor que el frustrado proyecto de Castellón, pues además de quedar en el aire la puesta en marcha del aeropuerto, se ha puesto en juego la propia estabilidad de las cuentas de la Administración regional y con ello la posibilidad de que los ciudadanos tengan que asumir nuevos recortes y más desempleo, fruto de los delirio de grandeza de un gobierno que agoniza.

Sólo las partes en conflicto saben realmente los acuerdos alcanzados o el nivel de desencuentro, y la falta de información en las instituciones es escandalosa, pero lo cierto es que, ni el acusado descenso de viajeros en los últimos años, ni las peores condiciones económicas existentes sirven de justificación a la concesionaria para abandonar el proyecto, pues asumió en el contrato su riesgo y ventura incluso con dichas condiciones. Por otro lado, la incompetente inacción del Gobierno Regional desde hace años ha hecho que la situación de “Corvera” hoy sea la de un callejón sin salida, incluida la huida hacia adelante que supone someter a los Tribunales la decisión sobre un asunto de interés público que debe ser resuelto con decisiones políticas, a ser posible,en beneficio de la cudadanía.

Nuestra posición siempre ha sido la misma. Apoyamos entonces y ahora, la necesidad de un aeropuerto para la Región que superara las limitaciones de San Javier, que abriera una ventana al mundo que atrajera turistas para impulsar nuestra economía y al mismo tiempo hiciera justicia con la histórica deficiencia de infraestructuras de transporte que padece nuestra Comunidad Autómoma. Pero había una diferencia importante en como había que abordar la puesta en marcha de esa infraestructura. Así lo definía perfectamente el Diputado socialista Diego Martínez Cerón hace ya trece años cuando apostaba por una aeropuerto público gestionado por la administración pública, esto es, AENA, como en tantas otras ciudades de nuestro país. Mucho nos tememos que el tiempo nos va a dar la razón.

La Región de Murcia merece tener un aeropuerto público a pleno rendimiento, una aeropuerto moderno y con la capacidad suficiente para cumplir esos deseados objetivos, y en este momento, el PP ya no tiene excusa ni a quien echarle la culpa, las tres administraciones responden a su color político, y no le queda otro camino que dar solución a esta grave situación, eso si, que no nos siga costando mas dinero público, que cada palo aguante su vela y que se acabe definitivamente con este espectáculo que daña seriamente la seriedad de la imagen de una Región que pretende acoger a millones de turistas a través de ese aeropuerto.

Si Valcárcel en este asunto no es capaz de hacer entender al Gobierno de Rajoy que esta Comunidad Autónoma también cuenta, asumirá una vez más que la Región sea discriminada y quede al margen del desarrollo del país, y seremos todos los ciudadanos los que finalmente paguemos los platos rotos de esta pésima gestión.

 

* En la ilustración, un aeropuerto “sin aviones” según El Gat.

 

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