Es cierto, se ama lo que se conoce y se defiende lo que se ama. Esta frase, utilizada por distintas asociaciones defensoras del medio ambiente en la Región de Murcia en distintas campañas por todo el territorio, encierra en sí misma un gran sentido, un gran fundamento; sobre todo, si la ponemos en relación con la excelsa riqueza de nuestro patrimonio cultural, turístico y paisajístico. Será por una cuestión de tradición o será porque no nos lo han mostrado suficientemente, pero en muchas ocasiones no terminamos de valorar lo nuestro y ensalzamos en exceso, a veces, lo de fuera. Lo cierto es que más allá de reconocer lo interesante del mundo que nos rodea, saber apreciar las virtudes de lo propio hace posible su disfrute y nos permite compartirlo con orgullo con los demás. Por desgracia, en estos últimos 18 años, la ausencia de una hoja de ruta por parte del Gobierno regional del PP, encaminada al aprovechamiento de ese potencial de nuestro  territorio, nos hace hoy pasar peores momentos que en el resto del país. Soportamos cifras de paro inviables, sectores productivos que podrían tirar de nuestra economía, como el turismo, no están suficientemente respaldados para hacerlo; y todo ello, por no haber sabido poner un rumbo cierto hacia un crecimiento económico sostenible, basado en el aprovechamiento de los recursos naturales propios, de los recursos que no tenemos que ir a comprar a ningún mercado financiero, poniendo, en definitiva, ese potencial que tenemos a disposición del interés general y no para interés de unos pocos.

El evidente descontrol de los últimos años en las decisiones políticas protagonizadas por el Gobierno regional en materia de ordenación del territorio, ha provocado la proliferación de un buen número de “grandes proyectos” especulativos, justificados en un presunto desarrollo económico que nunca fue tal. Eso sin reparar en los efectos que en muchos casos iban a provocar en la riqueza natural que aún conserva esta tierra. Se une a esto como corolario, las recientes decisiones judiciales que hoy nos ponen en la realidad objetiva de lo mal hecho.

Dicen que de los errores se aprende, pero lo más sorprendente es que pese al estrepitoso fracaso de este modelo de crecimiento depredador, el Gobierno regional no aprende, y lo peor, no rectifica. Lejos de asumir esa máxima, sigue defendiendo a ultranza una gestión política de corto alcance, desdeñando un cambio de modelo en la ordenación de nuestro territorio, de adentrarse en nuevas formas de gestión turística, respetuosas con el medio natural, cultural y social.

Es preciso romper con la falsa dicotomía entre desarrollo turístico vs impulso a valores naturales y ambientales y apostar, de una vez por todas, por un turismo sostenible, bien sea en la costa o el interior. En todos aquellos puntos de España donde se ha puesto en marcha este modelo, ha quedado demostrado que tiene un importante  impacto positivo sobre el medio ambiente y la cultura local, al tiempo que contribuye de forma estable a generar ingresos y empleo.

Todo nuestro territorio es merecedor de esta valoración, así lo defendimos desde el PSRM-PSOE, siendo parte fundamental del programa electoral con que concurrimos a las pasadas elecciones  autonómicas; y así sigue siendo en la actualidad, de forma que apostamos por la culminación con el máximo consenso de los distintos instrumentos de ordenación del territorio, y en directa relación con una estrategia y oferta turística ligada al atractivo del paisaje regional que tenemos; desarrollando planes que contribuyan a impulsar el desarrollo de un turismo sostenible, una estrategia forestal adecuada, de conservación y uso racional de la diversidad biológica, de recuperación del patrimonio histórico y artístico, o la creación de paquetes de turismo comarcal asociados a planes de empleo e inversión local, etc.

Bienvenidos sean los grandes proyectos, ojalá sean muchos y generen empleo. Mientras eso no ocurre, no nos sentemos a esperar a que vengan de fuera a solucionar nuestros problemas, que no nos vendan más humo. Pongamos en marcha un proyecto que no dependa más que de nuestra propia voluntad, de nuestros propios recursos; impulsemos una potente industria turística compatible con un uso adecuado de los recursos naturales como principal atractivo, aprovechando nuestro patrimonio artístico, histórico y gastronómico. Apostemos por la creación de empresas y la generación de puestos de trabajo alrededor de esta actividad económica. En definitiva, asumamos el reto de hacer realidad ese gran proyecto que es nuestra Región.

 

* Artículo publicado en el Diario La Opinión el 23 de Junio de 2.013.

** En la foto, vista de los arrozales de Calasparra.

 

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