20131209-225804.jpgEste título, y sobre todo la foto que acompaña este post, tomada el pasado Lunes 9 de Diciembre de 2.013, justo en el momento en el que el profesor García del Toro reunía a un centenar de personas para celebrar “el entierro del yacimiento de San Esteban”, ilustran la situación de este hallazgo pasados cinco años desde que la presión ciudadana obligara a los jueces a paralizar con la fuerza del derecho lo que sin duda era un intento de “enterrar” la historia por la vía de hecho de unas obras imposibles una vez encontrados esos restos.

No hubo ninguna razón, que no fuera esa movilización cívica para que eso finalmente no ocurriera. Después se sumaron partidos políticos y colectivos, otros ciudadanos, incluso los entonces responsables del gobierno municipal y regional reculaban en sus verdaderas aspiraciones, admitiendo la necesidad de dar solución a tan importante hallazgo.

Lo cierto es que cinco años después, en pleno centro de la ciudad de Murcia, séptima ciudad de este país, junto al Palacio en el que se encuentra el centro neurálgico de trabajo del Sr. Presidente del Gobierno de la Región de Murcia, hay un solar de forma cuadrada de casi 10.000 m2, vallado por todos sus lados, en donde se puede contemplar la extensión de los restos, tapados con plásticos y sin cubrir. Es decir, no hay mucho mas de lo que teníamos, eso si, pasa el tiempo y surgen las dudas sobre la vida y conservación del yacimiento en esas condiciones.

Sin respuesta alguna por parte de los responsables municipales y regionales, vemos pasar una oportunidad para conservar nuestra historia, entenderla, comprender que éramos y que somos. Vemos pasar la oportunidad de generar un proyecto de conservación y reconstrucción de esos restos árabes del siglo XIII, asociado de forma inmediata a un turismo cultural sostenible que dado el carácter único del yacimiento proporcionaría un enclave de referencia en una ciudad, Murcia, necesitada de explotar mejor sus potencialidades, también las culturales, asociadas a nuestro buen clima y a la posibilidad de generar empleo y riqueza en un entorno como este.

Apartados de este simple razonamiento con el que podría estar de acuerdo cualquiera ciudadano medio, estos dirigentes obtusos que nos gobiernan desde hace demasiado tiempo, siguen mirando el corto plazo y la ganancia fácil, siguen sin definir un crecimiento razonable y de futuro para una ciudad que observa con envidia no demasiado lejos de aquí, como se puede aprovechar el patrimonio histórico para fundirlo con la urbe y generar dinámicas sociales y económicas de gran valor. Cinco años después seguimos perdiendo el tiempo y la oportunidad de hacer historia con nuestra historia, constatando que sólo un cambio radical en la forma de entender la política y el interés publico podrá hacer que recuperemos el tiempo perdido.

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