El segundo varapalo judicial al proyecto de macro-urbanización de Marina de Cope debería hacer reflexionar al Gobierno Regional, de una vez por todas, acerca de se absurda deriva hacia proyectos inviables, o a la defensa de empresas especulativas que se desarrollan a costa de la puesta en peligro de parajes naturales de la Región. Este Parque Regional, con 2.200 hectáreas de costa virgen, es uno de los escasos tesoros que aún se conservan en nuestra Región, con importantísimos valores ambientales, geomorfológicos, paleontológicos y culturales.

Por eso, resultaba contrario a la razón, el empeño de Valcárcel al calificar este proyecto de edificación masiva como Actuación de Interés Regional. Otra discutible decisión que pondría colofón a fracasos anteriores, como el de la Autopista Cartagena-Vera, cuyo déficit tendrá ahora que ser asumido por el bolsillo de todos los contribuyentes.

No estaría mal que el PP murciano dirigiera una mirada a la vecina provincia de Almería, en la que el Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar se ha convertido en el primer Parque marítimo-terrestre de España, el de mayor relevancia ecológica de todo el Mar Mediterráneo y una de las principales joyas naturales para el turismo de Andalucía y del conjunto del país.

Cabo Cope es igualmente un paraíso natural, con sistemas marinos y terrestres de alto valor ecológico, que podrían generar innumerables iniciativas de un turismo sostenible que pusiera en valor la tremenda riqueza y el potencial de los municipios de Águilas y Lorca, creando empleo con una actividad económica que tendría perfecta cabida y sería compatible con el máximo respeto al valor medioambiental de esa zona de nuestra costa.

Pero para poder realizar esta apuesta, sería necesario abandonar las expectativas depredadoras que han caracterizado al Gobierno del PP, comenzando por llevar adelante con el máximo consenso el Plan de Ordenación de Recursos Naturales de ese paisaje único que es el Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, porque como Región, es nuestra mejor ventaja, porque no la tenemos que ir a comprar a ningún mercado financiero, y porque con voluntad real y respeto al valor de ese patrimonio público, se puede convertir en una fuente de empleo y prosperidad.

En definitiva, si aprendemos de los errores, si queremos realmente a nuestra Región, revisemos la situación de tantos y tanto lugares y parajes  que han sido sistemáticamente abandonados por el gobierno regional, y comencemos por cambiar el rumbo con sentido común y concedamos una oportunidad al crecimiento económico y al turístico sostenible, ¿una segunda oportunidad para Cabo Cope?.

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