En la imagen, José Fuentes, Maruja Parra y Trinidad Jiménez.

El pasado sábado celebramos en la Agrupación de Distrito Murcia Puertas de Castilla el primer día del afiliado. El objetivo era pasar una jornada entre compañeros, afiliados y afiliadas, y al mismo tiempo homenajear a dos socialistas, dos militantes de la Agrupación a la que pertenezco: Maruja Parra y Pepe Fuentes Yepes, sin duda, el ejemplo vivo de la historia de todos aquellos que han construido este partido centenario. Recibimos en este día entre otros, la visita de nuestra compañera Trinidad Jiménez, secretaria de Política Social de la Comisión Ejecutiva Federal, y desde luego, fue un momento importante para los homenajeados y para todos los que asistimos al acto.

No encuentro mejor forma de trasladar en esta entrada lo que sentimos en esta jornada que con la excelente semblanza que dibujó nuestro secretario de Organización, Ángel Pascual Martínez Soto, que logró emocionarnos, y que reproduzco a continuación.

“Compañeros y compañeras, estamos reunidos para rendir homenaje a los compañeros Maruja Parra Gilabert y José Fuentes Yepes, dos referentes socialistas para nuestra agrupación y para el conjunto del PSRM-PSOE.

Para empezar a hablar de ellos quisiera tomar prestada una frase del poeta y cantante Raimon: Quien pierde los orígenes pierde la identidad.

Esta frase resume el sentido del homenaje que nos reúne hoy en esta sala. Un colectivo, el que sea, que pierde el relato de sus orígenes termina por perder su identidad, su orientación, sus principios, sus valores, el conjunto de elementos que denominamos ideología y deberían ser la guía y referente de nuestra actuación política, social y económica.

Nuestros compañeros Maruja y Pepe forman parte de esos orígenes próximos son relató vivo de la parte más valiosa de nuestra militancia, aquella que actuó vivenciando nuestra ideología, aquella que antepuso a sus intereses personales el bien común, la conquista de la justicia social, de aquellos que cada día pensaban que para conseguirlo debían luchar por un partido fuerte cuyo mejor activo es su militancia.

Vuelvo al poema de Raimon y en otra estrofa dice: ‘Yo vengo de un silencio/ antiguo y muy largo / de gente que va alzándose desde el fondo de los siglos/ de gente que llaman/ clases subalternas/ Yo vengo de un silencio que no es resignado/ de dónde empieza la huerta/ y acaba el secano’.

Maruja y Pepe vienen de ese silencio, o al menos de una parte de ese silencio, largo y negro, la dura noche de la piedra que dijo Ferreiro, del Franquismo. Pero al mismo tiempo nunca admitieron la resignación, así lo demostraron cuando se integraron en el PSOE en los años finales de la dictadura, tiempos de lucha por la democracia.

Pepe Fuentes es un joven republicano, del más castizo republicanismo murciano, que con los años descubre el socialismo y se integra en él en tiempos de la República, que luchará en la trincheras de la libertad en Madrid, que sufrirá la cárcel y la represión del Franquismo. Vivirá desde la primera línea la reconstrucción del partido en los años finales de la dictadura. Desde entonces, no ha habido un solo día que Pepe no piense en su partido, que no sienta lo que ocurre en su partido, que no esté dispuesto a dar el paso adelante de ayudar a sus compañeros. Días atrás miré a mi lado y estaba con nosotros, codo con codo en la manifestación del día de la huelga general, con su sudadera de deportista y su sonrisa eternamente joven. 

Maruja viene de un socialismo heredado, su más preciada herencia, la del carnet del PSOE de su padre José Parra Mompeán, encontrado por azar en el cajoncito de la mesilla de dormitorio de sus padres. Sus vivencias personales junto a su padre, el hombre justo, progresista, tolerante que en los tiempos del franquismo sabía transmitir sus valores socialistas a su hija sin necesidad de adoctrinar. 

Maruja es un referente integral para nuestra organización, fue una de las mujeres que rompieron las barreras de la desigualdad de género, una de las primeras químicas de nuestra región, doctora en Ciencias, especialidad Química, una de la primeras investigadoras del CSIC-CEBAS. Todo un ejemplo de lucha por la igualdad integral. Desde su integración en el partido en 1976 se caracterizó por ser una militante, DE LAS QUE HACEN PARTIDO. Progresismo y democracia interna, me confesaba la otra tarde en su casa, eran los principios que le atrajeron al socialismo y de acuerdo a ellos ha obrado siempre.

Maruja y Pepe forman parte de lo que el compañero Luis Gómez Llorente denominaba PABLISMO, cuyas principales virtudes son la laboriosidad incansable al servicio de los trabajadores, la seriedad, es decir, la implacable coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Un sereno arrojo para estar donde hay que estar: en la construcción del socialismo, entendido como un humanismo precisamente por cuanto exige someter la racionalidad universal, cuyo supremo valor es la autonomía de la conciencia moral individual y la consecución de un orden convivencia o sin opresión.

Vuelvo sobre el poema del inicio:  ‘Yo vengo de una lucha/ que es sorda y constante/ yo vengo de un silencio/ que romperá a la gente/  que ahora quiere ser libre/ y ama la vida,/  que exige las cosas/  que le han negado’.

 Quien pierde los orígenes pierde la identidad.

 Maruja, Pepe…, gracias, gracias, gracias”.

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